martes, 28 de diciembre de 2004

Mi pequeña aportación

Ayer me encontraba en Santander de viaje, y me crucé en la estación de trenes con Iván Helguera. Podría haberle dicho que tenían que meter caña y que el pobre rendimiento del equipo debía mejorar de inmediato, pero como no quiero que la plantilla se estrese preferí no decirle nada. Ya veis, gracias a mí el equipo está más relajado y puede desconectar mejor de todo. Además, creo firmemente en el derecho de cualquier persona de ir por la calle sin que nadie le dé la plasta. Por cierto, no es que Helguera no pueda permitirse ir en avión, sino que no le gusta volar.