sábado, 4 de febrero de 2006

Glosas madridistas



La gran noticia de la semana ha sido la Copa. Tenemos servida una doble revancha que cierre la herida sangrante y purulenta (ay, ángel del madrid, esas lágrimas deben ser vengadas) de esos dos desatres que fueron el centenariazo y la final post-11M de Barcelona. Ambos equipos fueron algo desagradables con nosotros, y en algunos casos se hizo difícil separar la legítima alegría de la simple burla. No sé vosotros, pero yo voy a vivir intensamente esos partidos y no admitiré otra cosa que no sea la conquista brillante y avasalladora de nuestra decimoctava Copa. Echo de menos un título, la imaginería de nuestras celebraciones: La histeria feliz en torno a la diosa nutricia, el ondear blanco y rojigualda y la necesaria restitución del orden necesario. Cada copa, ahítos de historia como estamos, es un no va más. Se abrirá la entraña del Bernabeu, el joyero un poco hortera de la sala de trofeos y todos acabaremos peregrinando para dar un beso a la copa. No porque la Copa valga mucho, sino porque es nuestra y porque somos insaciables y nos empalmamos contando títulos. La Copa es un torneo menor que nos ha dado tremendos disgustos y que nunca interesó a Bernabéu. Los grandes equipos del Real Madrid pasaron por la Copa como los ciclistas grandes por la Vuelta, como un trámite cicloturístico. Y sin embargo, la última copa tuvo la virtud de hacer justicia con Benito Floro, evitando que su trabajo, animoso y lleno de laboriosidad, fuese en balde. Quizá esta Copa tenga también su necesidad. Debería recompensar la buena labor de Caro y, sobre todo, servir de digna despedida a Zidane. Lo ha ganato todo con nosotros y sólo le falta una Copa. ¿Quién hará de Juanito y subirá a hombros al gran Zizou? Personalmente, la Copa es especial. Yo era un chaval cuando el Madrid ganó su última Copa en Valencia. Yo estaba allí, boquiabierto, disfrutando de la última gran noche del Buitre. Me di cuenta entonces de eso que llaman la "transversalidad" del Madrid. Marcó Lasa y nos abrazamos como unos julais sin complejos un anciano manchego, un camionero extremeño, un santenderino y yo, un muchacho valencianomadridista. Ensartados todos oblicuamente por un madridismo enloquecido. Cantábamos todos "¡a la Cibeles! ¡nos vamos a la Cibeles!" como si la tuviésemos al lado, cuando en realidad unos se iban al coche para cruzarse España entera y otros a la cama con el transistor, a escuchar al Butano mortificarse con el triunfo taaaaaaaaaan justo de la Quinta.

Otro hecho noticioso ha sido la florentinina en el canal del club. La entrevista ha sido comentada con cierta acritud. Se ha criticado el tono general de la conversación. Algunos puristas de la cosa han venido a decir que los toros estaban recortados, como si en un país en el que se excarcela a criminales en serie ante la general indiferencia fuese necesario someter al presidente del Madrid a un tercer grado con flexo dirigido y hostias arremangadas. Hay una serie de periodistas colchoneros que siguen la actualidad del club que insisten en utilizar categorias como "verdad", "periodismo" o "investigación". Además de cursis son crueles porque en el fútbol no hay verdad alguna que desvelar, no hay Watergates (los hubo en Tenerife, pero con esos no hay huevos); hay ilusión, cuando no ilusionismo, y se sabe que todo ilusionismo tiene su trastienda. Hay que ser muy aguafiestas para pretender desvelarnos las pequeñas miserias del vestuario, todas las intrigas que se producen en los intestinos del Bernabéu. Me molesta esa presunción de llamar "verdad" al chisme y la maledicencia. El fútbol es un deporte que ha seguido el camino doble de la masificación identitaria, por un lado, y de la interiorización sentimental, por otro; pero es que, además, es el territorio de la infancia y aún de adultos sentimos por los futbolistas una adoración infantil, incondicional, que no admite mácula. Las pasiones infantiles son desbordantes y no deben ser frustradas. No siento interés alguno por saber las intimidades de las relaciones entre club y jugadores o por que me desvelen la turbia realidad en un fichaje. Por otra parte, no creo que haya madridista alguno que obtenga la más mínima satisfacción en escuchar a Floren reconociendo errores e hincando la rodilla ante cuatro plumillas. ¿Para qué gente hacen algunos sus programas? El periodista se sabe si es madridista o anti por su orientación en la pregunta. El madridista mira al futuro, el amarillista o el enemigo remueve el molino de Del Bosque o el caso Makelele, por ejemplo.

Floren, hay que reconocerlo, es de un optimismo blindado en esas entrevistas. Eso molesta muchísimo y le critican aún más, hasta que a algunos les sale el espumarajo rojiblanco por la boca. Los antimadridistas quieren escuchar miserias, no les interesa la enmienda, porque ésta ya se ha producido (en parte) de forma silenciosa, y porque no les interesa, ya lo he dicho, el futuro. Los "anti" de turno quieren una confesión pública de error, porque ellos, pese a reirse, son los únicos, acomplejados y atemorizados como están, que piensan que Florentino es un Ser Superior. Le temen más que a un nublado y quieren desacreditarlo, vencerlo en el titular. Pillarle en el renuncio mayúsculo y traidor de la derrota argumental. Floren, que es más listo que el hambre y que sabe que el marketing es anímico y espiritual, lanza mensajes institucionales de una esperanza acrítica y rendida, pero lo hace porque no hay más huevos: uno de los activos del club es su estado de ánimo. El pulso de la hinchada, la fe en la camiseta es casi tanto como el signo de una cotización imaginaria, es un activo inmaterial y valiosísimo que debe mimarse. Cuando Floren dice que podemos ganar la triple corona no se lo cree ni él, pero es que no puede decir otra cosa. El gran merito del presidente es haber resistido la integridad de su mensaje, inconmovible ante las embestidas de la prensa. El modelo sirve, sigue sirviendo y corregido debidamente no debe cambiarse ni una letra. Hay que ser independientes y fervorosos, un poco sectarios. Así nos quiere el presi.



Hoy mismo hay nueva jornada. Se supone que Baptista volverá al banquillo y que, ante la lesión de Beckham, Cicinho será el interior y Salgado el lateral. Hemos esperado largamente a Baptista. En el Sevilla era un llegador y en todo este tiempo en el Madrid no ha llegado nunca. Hemos aguardado con paciencia a este forzudo que llegó como un Victor Mature o un Schwarzeneger y que se quedó en Sansón menor, estilo Álvaro de Luna. Le han puesto de 9 y ha sido más ancla que sorpresa, más boya que tiburón, aunque ha acabado siendo invisible, refugiado en esa generosa y sorda labor táctica en la que uno advierte cierta demagogia. Está bien que un Makelele se aplique a ello, mas cuando lo hacen Raúl o Baptista hay honradez, pero también cierta incapacidad que se camufla. Se ha dicho de él que ha estado haciendo el trabajo invisible que sólo se ve en el campo, como esos jugadores de baloncesto que meten dos puntos y cogen cuatro rebotes y sin embargo son considerados valiosísimos. El fútbol se ve en la tele, donde sólo se percibe el rodar del balón y donde sólo el gol, la agresión o la polémica merecen repetición. Baptista es un valor del club y exige paciencia, pero que no nos convenzan con lo del "trabajo oscuro". Eso son gaitas para entrenadores. El fútbol es grande cuando admite ser encapsulado en un resumen impactante de tres minutos. Baptista vino como goleador, no como fontanero. El Baptista sevillista sorprendía. No ha de llevar el balón, sino empujarlo llegando al espacio vacío. Me parece que el número de jugadores así que puede soportar un equipo es limitado. Hay algo un poco irritante en ellos. Cierto desentendimiento, algo egoista, un escaqueo que puede enojar si no aparecen, porque de su absentismo sólo les redime el gol. Pero en un equipo como el Madrid son necesarios los jugadores del tipo opuesto. Los de presencia segura. En realidad se trata de furbolistas verdaderos que llevan el balón, que asumen la responsabilidad de esa patata caliente que es a veces una bomba de relojería. Esos jugadores taurinos, retadores, que entran en un combate danzarín de fintas y regates. Figo era la quintaesencia de ese estilo. Presente siempre hasta llegar a la omnipresencia ralentizadora del último Figo decadente y chepado, en el que cada vez eran más evidentes sus orígenes de labriego lusitano, mucho más labriego y mucho más lusitano cuando contrastaba con la rubia irradiación de la sueca.

Salgado, que vuelve al once, amenaza con parodiarse a si mismo, convirtiendo el partido en un monólogo dramático. Mucho ruido y pocas nueces, que tambíén cabe la comedia. Mienten quienes afirman que en Italia le apodaron como "il due". Allí le llamaron "la Magnani", por sus dotes para el histrionismo. Mañana repartirá melenazos, resoplidos, pechazos y aquilatará esa mirada y ese gesto hosco de malo de spaghetti western, una mirada de una dureza innecesaria. La agresividad exteriorizada hasta lo desagradable. Y lo va a pagar Cicinho, pues este se luce cuando exhibe su velocidad. La velocidad se define con tiempo y espacio, y si sale de interior se mata el espacio y sólo queda el tiempo, concretamente 90 minutos largos en los que Salgado inventará un nuevo puesto: el omnilateral o el todocarrilero, pues es de presumir que corte la jugada, suba el balón y busque, con ese estilo subterráneo y cabizbajo que tiene, la jugada personal que le reivindique de forma definitiva (y es de esperar que el corifeo periodístico acompañe toda la performance con interjecciones). Míchel Salgado debe asumir su noble condición de refresco, de pulmón algo nicotínico ya, de respetado macho madridista, versión gallega y pajiza del incansable y atropellado Chendo. El tartamudeo de nuestros doses, tan distinto de esa fluidez esbelta y renacentista de un Cafú o de un Jorginho. Pero que nadie se equivoque, al gran Míchel Salgado le debemos la Octava, pues su ardor, algo innecesario y efectista por lo general, resultó definitivo en Old Trafford (autogol de Keane), en el Bernabéu contra el Bayern (autogol de Jeremies –el Keane alemán-, los machos muy machos europeos ridiculizados por Míchel, en cuya camiseta en vez de un 2 debería aparecer "UN PAR") y en París. Pero aún entonces, es de apreciar que siempre llegó al gol por la vía interpuesta del tropezón y el atropello. Míchel es así, no mete el gol, ni siquiera lo da en clara asistencia, más bien percute, nos acerca al gol poco a poco, a base de embestidas, con la aguerrida determinación de un jugador de rugby.

9 comentarios:

Daniel dijo...

Gran entrada Hughes, y con verdades como puños. Pero dale un poco de tregua al bueno de Salgado, hombre. A mí es un tipo que me cae bien, y ha sido muy buen lateral. Aunque Cicinho sea muy bueno no hay que endemoniarle tampoco, y también hay que reconocerle que defesivamente es mejor que el brasileño, que en esta faceta tiene pinta de ser algo flojo.

hughes dijo...

Sí, es verdad. Reconozco que me ensaño un poco con Michel.

Daniel dijo...

Acabo de leer una entrevista en el AS a Florentino y me ha sorprendido bastante que tenga idea de presentar candidatura para el próximo mandato. Personalmente, y a pesar de estos dos últimos años complicados y llenos de sinsabores, pienso que seguir teniéndole al frente es lo mejor que le podría pasar a esta gloriosa institución.

hughes dijo...

Sí, la he leído. Me gusta que el nivel de la oposición haya subido. Entrecanales y Sainz mejoran en mucho lo que había. Al menos eso parece. Baldasano no es del todo malo, aunque se acercase mucho a Sanz. Está metido en Libertad Digital, creo, lo cual es garantía de algo. Entre todos pueden ofrecer alternativas. De todos modos, yo soy Florentinista a ultranza. Si corrige algunas cosas debe seguir. Bueno, eso es cosa de los socios. Los madridistas del mundo estamos en sus manos.

Pero a Florentino se lo querrán cargar. Al tiempo. Cuando lleguen esos días de manipulaciones y canalladas preelectorales ya entreremos a fondo. Me imagino que habrá que analizar a los candidatos y las actitudes de los medios.

Lama, por ejemplo, que tiene para si los microfonos de custro y la ser, será todo menos imparcial. A gente como esa hay que denunciarla. Antimadridistas de mierda que encima vienen tocando los cojones.

Nos van a querer endilgar de matute un ZP. Eso seguro. El Madrid es la reserva espiritual e irán a por él. Vamos, me apuesto lo que sea.

El Socio dijo...

Bueno, aún quedan dos años. Un fichajito espectacular (Adriano, Ibra) y algún título y a Floren no lo mueve ni la Guardia Civil. (Además, Sainz tiene fama de gafe, ¿recordáis?)

hughes dijo...

Hombre, si forma una delantera Robinho-Ronaldo-Adriano es que puede ser hasta presidente del gobierno.

Daniel dijo...

Adriano, compañeros, Adriano. Ibrahimovic es bueno, pero no está al nivel del dinero del que hablan. Al igual que digo que Cole está sobrevalorado. Hacedeme caso.

Anónimo dijo...

Y Etoo que sigue demostrando como se tiran los penaltis importantes y yo que me alegro.

El Socio dijo...

Pobre Samuel. Por cierto, entre los candidatos a la presidencia nos hemos olvidado de Butragueño, je je.